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The Cranberries fue una banda de Limerick, allá en la Irlanda profunda, una banda humilde y genuina, que nos mostró en la década de la alternatividad, los 90, un sonido repleto de virtudes , porque aquellos chicos veinteañeros, no eran frugales, pero tampoco desbandaban, compaginaban fiereza y ternura, y si bien aparecieron desde una multinacional, hoy encajarían bien en ese espíritu que hoy llamamos ‘indie’.

Se presentaron con una canción, Linger, que prefería el desamor a la euforia sentimental, y que se revestía con unos preciosos arreglos de cuerdas en tiempos del grunge y la distorsión, así encandilaron en aquellos primeros años noventa, en los que las guitarras crudas del grunge parecían el único recurso estético aceptable. Pero, contra todo pronóstico, llegaron al número 1, y estuvieron lejos de ser maravillas de un solo éxito y con alguna distorsión en Zombie, sumado con ritmos más arriba en Dreams, o Just my imagination , formaron juntos otras inolvidables canciones que fueron grandes éxitos.

Los discos de estos irlandeses figuran en las estanterías de millones de hogares alrededor del mundo. The Cranberries serán ya para siempre inviables sin la figura icónica y cautivadora de O’Riordan, coautora de la inmensa mayoría del repertorio, dueña de una voz característica entre miles y estupenda con la guitarra acústica. Sin embargo más allá de su exitosa carrera, tuvo un pasado oscuro y complejo, en el que la artista debió luchar contra numerosos problemas físicos y mentales. Uno de los problemas más graves y que le dejó una profunda impronta fue el abuso sexual que padeció de niña, al que ella misma se refirió en numerosas ocasiones. En una entrevista en 2013 con la revista LIFE del periódico Sunday Independent, la vocalista confesó que fue abusada por cuatro años desde que tenía 8, por una persona de confianza de la familia. Durante años lo mantuvo en secreto, mientras se culpaba a sí misma por lo que había ocurrido. “Eso es lo que pasa. Crees que es tu culpa. Enterré lo que pasó. Es lo que haces al principio. Lo entierras porque estás avergonzada de ello”, dijo además que cuando se hizo  famosa a los 18 y su carrera despegó, fue aún más duro. Ahí desarrolló anorexia,  y esta afección estuvo acompañada  de crisis nerviosas, abuso de alcohol y pensamientos suicidas que la persiguieron a lo largo de los años. La artista siempre relató, que no le resultó fácil sobrellevar la fama global que le llegó de la noche a la mañana con apenas 20 años. En más de una ocasión relató como las exigencias de ser la vocalista de una banda como The Cranberries, constantemente apareciendo ante el público y la prensa, dando conciertos, grabando videoclips y viajando por todo el mundo, tuvieron graves consecuencias en su salud física y mental. Dolores O’Riordan se fue en enero de 2018, pero sus pocos estribillos quedaron en la historia de la música, y los seguiremos extrañando por muchos años.

 

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